¿Para qué narices voy a leer este blog?

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Me encanta que me hagas esta pregunta, deja que te conteste con mi primera entrada (creo que lo he dicho bien) y cuando digo mi primera entrada es de verdad la primera en toda mi vida. No soy bloger, no soy redactor, no tengo estudios de periodismo, no soy influencer… y tu dirás: ¿que coño eres y que haces escribiendo? pues la respuesta es sencilla: COCINERO, claramente soy algo más que eso, por que todos somos siempre algo más pero podemos resumirlo con cocinero. "Vivo" dentro de la hostelería, de los fogones y los cuchillos, de la ansiedad de un servicio de locos, del sudor y del desengrasante para limpiar la plancha. Sé lo que es no tener un horario fijo, currar mientras el resto celebra la festividad de turno, vivir con un sueldo que tu y yo sabemos que está por debajo de lo que este trabajo se merece. Ese soy yo, el cocinero, seguramente igual que tu, y que el otro, y que el otro y el primo de tu vecino, por que aunque a veces nos creamos unos cracks y únicos en lo que hacemos, no nos engañemos, somos un huevo y más hoy en día que ya ves cocineros anunciando coches, gafas y comida para gatos.

¿Por que El Eterno Ayudante? Estás preguntón eh… pues por que es por  donde todos empezamos y este invento mio nuevo no podía ser menos. Y al fin de cuentas por mucho que asciendas siempre serás el ayudante de alguien. Primero el del cocinero, cuando consigas quedarte con su plaza recibirás ordenes del jefe de partida, luego el segundo, si tienes suerte y aguantas conseguirás ser segundo de cocina y ahí tendrás al Chef para repartirte más trabajo como un ayudante cualquiera. Y dices! "Sí, pero yo algún día seré Chef." ¡Ajá! muy bien, pues ahí estarán
esperándote ansiosos el F&B, el director del hotel, el dueño del restaurante, los accionistas y en caso de que tu seas de los pocos que eres dueño y señor de tu negocio de lujo que tan feliz te hace no olvides que sigues teniendo miles de jefes a los que prestar atención y ayudar continuamente, aunque estos se hacen llamar clientes y son a veces peor que un director de hotel con ínfulas de Dios.

Desde aquí espero poder contar mis vivencia desde dentro, que desde fuera ya sabes que es todo muy bonito, y poder aportar todo lo posible para que todos los ayudantes (estén en la posición que estén) puedan entretenerse y tal vez hasta aprender algo, quién sabe.

 

 

 

 

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El Eterno Ayudante

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