Burballes

Clandestí. Una forma nueva de disfrutar la cocina

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Una barra y doce taburetes, definen de manera rápida pero incompleta un nuevo concepto gastronómico que se ha instalado en Palma.

 

Burballes El pasado jueves tuve la oportunidad de disfrutar en Clandestí Taller Gastronòmic, de una cena diferente y original.  Una amiga se encargó de la reserva y nos citó frente a la puerta, donde al llegar nos encontramos con una barrera medio bajada, o medio subida, eso ya depende de tu visión  positiva de la vida. A las nueve en punto la barrera se abrió del todo y nos dio paso a una sala  con un estilo bastante industrial mezclado con toques hogareños, en la cual la protagonista es  una barra de bar monumental que sirve de escenario para el espectáculo que esperábamos  presenciar.

 Música rock de fondo y una enérgica bienvenida por parte de Ariadna, una chica que es todo  sonrisa y transmite buen rollo desde el minuto uno. Ocupamos nuestros asientos y Pau  continua con la mise en place, de manera pulcra y ordenada sin inmutarse por los 24 ojos  curiosos que le acechan en cada movimiento que hace.

 

 Tras una cerveza Toutatis bien fresca, recomendación de Ari, iniciamos el menú y como nos Pichón prometieron sus creadores estaba lleno de tradición mallorquina, producto fresco, contrastes de sabores y algo de riesgo para las mentes y los estómagos más cautos. Es menú no apto para “paladares limitados” como me gusta llamarlos a mí, pero con el que sin duda los amantes de la gastronomía no fallaran.

No hay carta, plato del día ni tampoco sugerencia, como diría mi madre aquí se come lo que se pone. Open Mind! Podría ser su eslogan perfectamente.

 

 

 

 

He aquí un ejemplo de lo que os cuento.

    Menú Punk

         Su versión del variado mallorquín

          Tosta de cebolla y sobrasada

    Tártaro de caballo

    Burballes de cordero

Pichón con múrgulas a la crema

Selección de quesos

Fresas con guisantes lágrima y aire de rosas

Comete Mallorca

 

Comete Mallorca A parte de la comida y la bebida, a este concepto le añado un descubrimiento para  mí, que es el maridaje musical. Toda la noche fue amenizada por su selección  musical, hasta llegar al punto de comer el postre con la Balanguera de fondo.  Interesante… muy interesante.

 Mi conclusión final después de salir de allí, es que con ganas, juventud y sacrificio  se consiguen los objetivos, aunque tarde y aunque cueste se puede y ellos son la  prueba viva.

 Si no me crees corre a reservar, espera a que suban la barrera y coge un buen  sitio en primera fila para que te cuenten su historia.

¿A qué esperas?

 

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